La Obra Que Dios No Abandona
«Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.» — Filipenses 1:6
Pablo escribía desde una prisión, encadenado, sin saber lo que le depararía el día siguiente. Y aun así se atrevía a hablar de certeza. No de una esperanza frágil, sino de una convicción inquebrantable: Dios no deja las obras a medias.
Tu vida, con todas sus fracturas e inacabamientos, está en manos del único Artesano que nunca se rinde con lo que ha moldeado. Él que te llamó conoce el final desde el principio. Lo que a ti te parece destruido es aún barro caliente entre sus manos.
No te rindas contigo mismo antes de que Dios se rinda — y Él nunca se rinde. La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo; es confianza anclada en el carácter de un Dios que termina lo que comienza.
Si Dios firmó tu vida, Él también la completará.