Tu Pasado No Te Define
"Salmón engendró de Rahab a Booz." — Mateo 1:5
Hay algo en esta historia que siempre me ha impresionado profundamente.
Incluso después de todo — después de que Rahab escondiera a los espías, de que fuera salvada de la destrucción de Jericó, de que pasara a vivir en medio de Israel — el Nuevo Testamento sigue llamándola "Rahab la ramera" (Hebreos 11:31; Santiago 2:25).
La Biblia no borra la etiqueta.
Al principio, eso parece duro. Pero fíjate en lo que Dios hace en lugar de borrarla.
Toma ese mismo nombre, con esa misma etiqueta, y lo coloca en una lista. No una lista cualquiera — la genealogía de Jesucristo.
Rahab se convierte en madre de Booz. Booz se casa con Rut. De ellos nace Obed, después Isaí, después el rey David. Y siglos más tarde, de ese mismo linaje, nace el Salvador del mundo.
Dios no fingió que su pasado no había existido. Hizo algo mucho mayor: no permitió que fuera la última palabra.
Si hoy llevas contigo un capítulo que preferirías arrancar, escucha esto con atención: la gracia no te promete una biografía limpia. Te promete un destino que tu biografía, por sí sola, jamás podría darte.
La etiqueta puede quedarse. Pero deja de ser una condena — y se convierte en un testimonio de lo que Dios es capaz de hacer.