Pies Enviados, Corazón Encendido
"¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" — Romanos 10:15
Dios no llama a los perfectos — llama a los disponibles. La vocación misionera no nace de talentos extraordinarios, sino de un corazón rendido que dice «aquí estoy, envíame». Pablo nos recuerda que existe una cadena sagrada: enviados, predicadores, oyentes, creyentes. Tú eres un eslabón esencial en esa cadena.
Los pies del misionero son considerados hermosos no por su belleza física, sino por el mensaje que portan. Cada paso dado en obediencia es ungido por el propio Cielo. La geografía puede cambiar — puede ser la calle de al lado o un continente lejano — pero la misión permanece una sola.
España tiene raíces profundas de evangelización por el mundo. Esa herencia no es únicamente histórica, es profética. Nuestra generación es llamada a retomar el rumbo, con el Evangelio como brújula y el amor de Cristo como combustible.
No esperéis condiciones perfectas — id donde Dios os envía, hoy.